La importancia de la interdisciplinariedad en el abordaje del tabaquismo

Consumo de tabaco y adicción

El consumo de tabaco es un grave factor de riesgo de enfermedad. De hecho, tras la hipertensión, es el principal factor de morbi-mortalidad. La gravedad del consumo se ve complicada por el hecho de que el tabaco -la nicotina en concreto- es una sustancia altamente adictiva, algo que hace que la mayor parte de las personas consumidoras regulares de productos de tabaco, o que contengan nicotina, presenten un trastorno adictivo.

El tabaquismo puede ser descrito como un proceso crónico y recidivante que cumple todos los criterios de adicción o dependencia: consumo compulsivo pese al deseo y a los repetidos intentos de dejar de fumar, efectos psicoactivos debidos a la acción directa de la sustancia sobre el encéfalo y alteración del comportamiento motivada por los efectos de refuerzo de la nicotina como sustancia psicoactiva (1). Por ello la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988 lo definió como una enfermedad adictiva crónica.
Las dos principales referencias de trastornos mentales y del comportamiento la recogen como tal: la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, calificándola como dependencia del tabaco (2) y el DSM-V de la Asociación Americana de Psiquiatría, calificándola como dependencia de la nicotina (3). En la actualidad, nadie duda que el tabaco es un producto capaz de generar un trastorno adictivo, produciendo alteraciones fisiológicas y psicológicas equiparables a otras drogas legales (alcohol) e ilegales (heroína y cocaína).

El consumo de tabaco es un reto de salud y una de las prioridades en las políticas sanitarias internacionales. Ante esta situación, se hace necesaria la concienciación y actuación de los profesionales sanitarios, los gobiernos y la población en general. La OMS considera a los profesionales sanitarios como agentes preferentes en los programas de deshabituación tabáquica.

Continue reading →